Brocelets nació en un taller de San Miguel de Tucumán con una sola obsesión: que cada fijación industrial aguante la exigencia de una línea de ensamblaje automotriz. Hoy seguimos siendo el mismo equipo de ingenieros y operarios que mide, prueba y ajusta cada componente antes de que salga de la planta.
Trayectoria de producción
Fundación del taller en San Miguel de Tucumán con dos tornos convencionales y un contrato inicial de abrazaderas para una ensambladora local.
Incorporación de la primera línea de estampado en frío. La producción de abrazaderas de acero pasa de lotes pequeños a series continuas de 40.000 unidades mensuales.
Certificación ISO 9001 para el proceso de fijación industrial pesada. Se suman ensayos de tracción y control dimensional en cada lote despachado.
Ampliación del galpón a 2.800 m² y compra de dos centros de mecanizado CNC. El sector automotriz representa el 70% de la demanda.
Puesta en marcha del laboratorio de metrología propio. Medición por coordenadas y perfiles de rosca sin depender de terceros.
Lanzamiento de la línea de abrazaderas con recubrimiento negro mate para líneas de ensamblaje automatizadas. Entrega directa a plantas de Buenos Aires y Córdoba.
Desde el primer taller en San Miguel de Tucumán hasta las líneas de ensamblaje automotriz, cada etapa respondió a una necesidad concreta de fijación pesada. Estos son los hitos que definieron la forma de fabricar.
Arrancamos con una prensa manual y un solo proveedor de acero. La primera abrazadera de 3 pulgadas salió con tolerancia de 0,4 mm, suficiente para reparaciones locales pero no para línea de montaje. Ese límite marcó el rumbo: había que medir mejor.
Reemplazamos el acero común por aleaciones con mayor límite elástico. El cambio no fue inmediato: hubo que recalibrar los troqueles y ajustar el temple. El resultado fue una abrazadera que soportaba el doble de carga sin deformarse, y con eso entramos al sector automotriz.
Incorporamos máquinas de medición por coordenadas y un protocolo de muestreo por cada 200 piezas. Antes dependíamos del criterio del operario; ahora cada lote sale con un informe de medición. Los rechazos en línea cayeron y los clientes empezaron a pedirnos certificados.
Montamos una celda de producción exclusiva para abrazaderas de fijación pesada, con trazabilidad por lote y tratamiento superficial en línea. Esto nos permitió cumplir plazos de entrega de 15 días y sostener la demanda de las terminales sin sacrificar la precisión.
Sumamos un laboratorio de ensayos de tracción y fatiga propio. Hoy cada diseño nuevo pasa por pruebas de ciclo antes de ofrecerse. La decisión fue simple: si no aguanta 500.000 ciclos en banco, no sale de la planta.